Tipos de discapacidad: cuáles existen y sus características

¿Cuáles son los principales tipos de discapacidad?

Los principales tipos de discapacidad son la física, sensorial, intelectual y psicosocial. Cada uno presenta características diferentes y puede influir en la movilidad, la comunicación, el aprendizaje o la participación social.

También existen otras situaciones, como la discapacidad orgánica y la pluridiscapacidad, que permiten comprender mejor las diferentes necesidades de apoyo.

A continuación, explicamos cuáles son los tipos de discapacidad, sus principales características y algunos ejemplos.

Las empresas tienen un papel clave en la inclusión, especialmente a través de la normativa vigente como la Ley General de Discapacidad

Principales tipos de discapacidad y sus características

Aunque existen diferentes formas de clasificar la discapacidad, podemos distinguir varios tipos según las áreas o funciones principalmente afectadas. Esta tabla permite identificar de forma rápida sus principales características y algunos ejemplos:

Tipo de discapacidadCaracterísticas principalesAlgunos ejemplos
Física o motoraPuede afectar a la movilidad, la coordinación o determinadas funciones físicas.Lesión medular, amputaciones o enfermedades neuromusculares.
OrgánicaEstá relacionada con alteraciones en el funcionamiento de órganos internos o sistemas del organismo.Determinadas enfermedades renales, cardíacas o respiratorias.
SensorialAfecta a uno o varios sentidos y puede influir en la forma de percibir o interactuar con el entorno.Discapacidad visual o auditiva.
IntelectualImplica limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en determinadas habilidades adaptativas.Diferentes situaciones de discapacidad intelectual que pueden requerir distintos niveles de apoyo.
PsicosocialPuede surgir de la interacción entre determinadas condiciones de salud mental y las barreras presentes en el entorno.Algunas situaciones asociadas a trastornos mentales graves.
PluridiscapacidadSe produce cuando coexisten diferentes discapacidades que pueden generar necesidades de apoyo específicas.Combinación de discapacidad intelectual y motora, entre otras.

Esta clasificación es orientativa, ya que no todas estas categorías constituyen clasificaciones oficiales independientes y universales. Por ejemplo, la discapacidad orgánica puede incluirse dentro de la discapacidad física en determinadas clasificaciones, mientras que la pluridiscapacidad hace referencia a la coexistencia de diferentes tipos de discapacidad.

¿Qué se entiende por discapacidad?

La discapacidad no debe entenderse únicamente como una característica individual o una limitación de la persona.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la discapacidad surge de la interacción entre las condiciones de salud de una persona y los factores ambientales y personales que influyen en su vida cotidiana y participación social.

La legislación española considera personas con discapacidad a aquellas que presentan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales previsiblemente permanentes que, al interactuar con diferentes barreras, pueden impedir su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones.

Esto significa que el entorno también desempeña un papel importante.

Una misma situación puede generar dificultades muy diferentes dependiendo de la accesibilidad de los espacios, las herramientas disponibles, los sistemas de comunicación, las adaptaciones existentes o las barreras sociales y laborales presentes.

También es importante diferenciar entre tener una determinada condición y disponer de un grado de discapacidad reconocido administrativamente.

En España, el reconocimiento oficial se expresa mediante un porcentaje y se determina mediante un procedimiento específico de valoración.

Si quieres profundizar en esta cuestión, puedes consultar nuestra guía sobre grados de discapacidad y cómo se clasifican.

¿Cuáles son los principales tipos de discapacidad?

No existe una única forma de clasificar todas las situaciones de discapacidad. Dependiendo del contexto pueden utilizarse diferentes categorías.

De forma general, podemos distinguir entre discapacidad física, orgánica, sensorial, intelectual y psicosocial, aunque dentro de cada grupo existen situaciones y grados muy diferentes.

Discapacidad física

La discapacidad física está relacionada con alteraciones que pueden afectar a la movilidad, el desplazamiento, la coordinación o determinadas funciones físicas.

Puede tener diferentes causas y afectar de forma muy distinta a cada persona.

Entre algunos ejemplos podemos encontrar:

  • Lesiones medulares
  • Amputaciones
  • Parálisis
  • Enfermedades neuromusculares
  • Determinadas alteraciones del aparato locomotor

No todas las personas con discapacidad física presentan las mismas necesidades ni el mismo nivel de autonomía.

Además, la accesibilidad del entorno puede influir directamente en su participación. Rampas, ascensores, espacios accesibles, mobiliario adaptado o determinadas ayudas técnicas pueden reducir algunas de las barreras existentes.

Discapacidad orgánica

La discapacidad orgánica está relacionada con alteraciones en el funcionamiento de órganos internos o sistemas del organismo que pueden afectar significativamente a la vida cotidiana y a la participación de una persona.

A diferencia de determinadas discapacidades físicas que afectan directamente a la movilidad, la discapacidad orgánica no siempre presenta manifestaciones visibles.

Puede estar asociada, entre otras situaciones, a:

  • Enfermedades renales crónicas.
  • Determinadas enfermedades cardíacas.
  • Enfermedades respiratorias crónicas.
  • Alteraciones del sistema digestivo.
  • Enfermedades que afectan al sistema inmunitario.

No obstante, padecer alguna de estas enfermedades no implica automáticamente tener reconocida una discapacidad. Su valoración depende de las limitaciones funcionales, las circunstancias individuales y los criterios establecidos por la normativa correspondiente.

En el ámbito laboral, las personas con discapacidad orgánica pueden necesitar determinadas adaptaciones relacionadas con los horarios, los descansos, la organización de las tareas o las condiciones del entorno de trabajo.

Por ello, es importante comprender que una discapacidad no tiene por qué ser visible para influir en las necesidades de apoyo de una persona.

Discapacidad sensorial

La discapacidad sensorial está relacionada principalmente con alteraciones que afectan a alguno de los sentidos.

Dentro de esta categoría encontramos especialmente la discapacidad visual y la discapacidad auditiva.

Discapacidad visual

Puede comprender diferentes situaciones, desde una pérdida parcial de visión o baja visión hasta la ceguera.

Dependiendo de cada persona, pueden utilizarse diferentes recursos de accesibilidad, como lectores de pantalla, sistemas de ampliación, braille, señalización accesible o herramientas digitales adaptadas.

Discapacidad auditiva

Incluye distintos grados de pérdida auditiva y situaciones de sordera.

Las necesidades de comunicación tampoco son iguales para todas las personas. Dependiendo del caso pueden utilizarse audífonos, implantes, subtítulos, sistemas de apoyo a la audición, lengua de signos u otros recursos.

Por ello, hablar de discapacidad sensorial no significa hablar de una única realidad.

Discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual está relacionada con limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en determinadas habilidades adaptativas que intervienen en la vida cotidiana.

Estas habilidades pueden estar relacionadas con aspectos conceptuales, sociales y prácticos.

Puede influir, entre otras áreas, en:

  • El aprendizaje
  • La comunicación
  • La resolución de determinadas situaciones
  • La autonomía personal
  • La adaptación a diferentes entornos

El tipo y nivel de apoyo necesario puede variar considerablemente de una persona a otra.

En el ámbito laboral, determinadas personas con discapacidad pueden desarrollar su actividad tanto en empresas ordinarias como a través de modelos específicos de empleo protegido.

Uno de estos modelos son los Centros Especiales de Empleo, cuyo objetivo principal es proporcionar a las personas con discapacidad un trabajo productivo y remunerado adecuado a sus características y facilitar su inclusión laboral.

Discapacidad psicosocial

La discapacidad psicosocial puede aparecer cuando determinadas condiciones de salud mental, en interacción con las barreras del entorno, afectan de manera significativa a la participación de una persona en diferentes ámbitos de su vida.

Puede estar relacionada, en determinados casos, con trastornos como:

  • Trastorno bipolar
  • Esquizofrenia
  • Depresión grave
  • Otros trastornos de salud mental

Sin embargo, tener un diagnóstico de salud mental no significa automáticamente tener reconocida una discapacidad.

Para hablar de discapacidad reconocida administrativamente es necesario atender a la valoración correspondiente y a cómo esa situación afecta al funcionamiento y participación de la persona.

Esta distinción es importante para evitar generalizaciones y comprender que una misma condición puede afectar de forma diferente a distintas personas.

Pluridiscapacidad: cuando coexisten diferentes tipos de discapacidad

La pluridiscapacidad hace referencia a situaciones en las que una persona presenta diferentes discapacidades que pueden afectar simultáneamente a distintas áreas de su funcionamiento y participación.

Por ejemplo, una persona puede presentar una discapacidad intelectual junto con una discapacidad motora, o combinar limitaciones sensoriales con otras dificultades funcionales.

Sin embargo, la pluridiscapacidad no consiste simplemente en sumar diferentes diagnósticos. Es importante comprender cómo interactúan las distintas condiciones y qué necesidades de apoyo pueden surgir de esa combinación.

Estas situaciones pueden requerir una atención individualizada y recursos adaptados a diferentes ámbitos de la vida cotidiana.

En el entorno laboral, la identificación de las barreras y la adaptación de los puestos de trabajo deben realizarse teniendo en cuenta las capacidades, circunstancias y necesidades concretas de cada persona.

Como ocurre con otras tipologías, la existencia de varias discapacidades no determina automáticamente un porcentaje concreto de discapacidad reconocida.

Discapacidades visibles y no visibles

Otra distinción útil es la que existe entre discapacidades visibles y no visibles.

Algunas discapacidades pueden identificarse con mayor facilidad debido, por ejemplo, al uso de una silla de ruedas, determinadas ayudas técnicas o elementos de apoyo.

Otras, en cambio, pueden no resultar evidentes a simple vista.

Esto puede ocurrir en determinadas discapacidades sensoriales, intelectuales o psicosociales, así como en otras situaciones que afectan al funcionamiento de la persona sin presentar necesariamente signos externos evidentes.

Comprender esta realidad es especialmente importante para evitar asumir las capacidades o necesidades de una persona únicamente por su apariencia.

¿Cómo se clasifican los tipos de discapacidad en España?

En España, la discapacidad puede describirse mediante diferentes categorías según las funciones afectadas y las necesidades de apoyo de cada persona. Habitualmente se habla de discapacidad física, sensorial, intelectual y psicosocial, aunque también existen otras denominaciones utilizadas en determinados contextos, como la discapacidad orgánica.

Sin embargo, es importante distinguir entre los tipos de discapacidad y su reconocimiento oficial.

La clasificación general permite comprender las diferentes situaciones de discapacidad, mientras que el reconocimiento administrativo establece un porcentaje mediante un procedimiento de valoración.

Actualmente, este procedimiento está regulado por el Real Decreto 888/2022, que establece los criterios para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad en España.

La valoración no depende únicamente del diagnóstico o del tipo de discapacidad, sino que contempla diferentes aspectos relacionados con el funcionamiento de la persona, las limitaciones en sus actividades, las restricciones en la participación y los factores contextuales que correspondan.

Por este motivo, dos personas con una discapacidad del mismo tipo pueden tener reconocidos porcentajes diferentes.

Para comprender cómo funciona esta valoración, puedes consultar nuestra guía sobre grados y porcentajes de discapacidad.

¿Existen grados de discapacidad?

Sí. El tipo de discapacidad y el grado de discapacidad son conceptos diferentes.

El tipo hace referencia a las características generales de la discapacidad, mientras que el grado expresa mediante un porcentaje el resultado del procedimiento oficial de valoración.

Actualmente, la valoración en España tiene en cuenta diferentes dimensiones relacionadas con el funcionamiento de la persona, entre ellas las deficiencias, las limitaciones en la actividad, las restricciones en la participación y determinados factores contextuales o barreras ambientales.

Por tanto, dos personas con una discapacidad del mismo tipo no tienen por qué tener reconocido el mismo porcentaje.

Si quieres entender cómo funciona esta clasificación y qué significan los diferentes porcentajes, hemos preparado una guía específica sobre los grados de discapacidad.

¿Es lo mismo discapacidad que incapacidad?

No. Aunque ambos términos se utilizan muchas veces como si fueran equivalentes, discapacidad e incapacidad son conceptos diferentes.

La discapacidad se relaciona con el funcionamiento de la persona y su interacción con las barreras del entorno y se reconoce mediante un determinado grado.

La incapacidad, en cambio, pertenece principalmente al ámbito laboral y de la Seguridad Social y hace referencia a cómo una enfermedad o lesión afecta a la capacidad para trabajar.

Tampoco debe confundirse ninguno de estos conceptos con la dependencia, que está relacionada con la necesidad de apoyo de otras personas para realizar determinadas actividades de la vida diaria.

Puedes ver las diferencias con más detalle en nuestra guía sobre discapacidad, incapacidad y dependencia.

¿Cómo se acredita oficialmente una discapacidad?

En España, el grado de discapacidad se reconoce mediante un procedimiento administrativo de valoración. Tal como explica el IMSERSO, este reconocimiento se realiza aplicando los criterios establecidos en el Real Decreto 888/2022, a través de los organismos competentes de las comunidades autónomas y del propio IMSERSO en Ceuta y Melilla.

El resultado establece un porcentaje de discapacidad y puede permitir, cuando se cumplen los requisitos correspondientes, acceder a determinados derechos, recursos, beneficios o medidas de apoyo.

Por eso, es importante diferenciar entre el tipo de discapacidad que presenta una persona y su reconocimiento administrativo.

Si necesitas conocer el procedimiento, documentación y utilidad de este reconocimiento, puedes consultar nuestro artículo sobre qué es el certificado de discapacidad y cómo solicitarlo.

Tipos de discapacidad y empleo

Conocer los diferentes tipos de discapacidad también resulta relevante dentro del ámbito laboral.

La inclusión no consiste en asociar automáticamente determinados puestos a un tipo de discapacidad, sino en analizar las capacidades de cada persona, las funciones del puesto y las posibles barreras existentes en el entorno de trabajo.

Las adaptaciones, la accesibilidad, la organización del puesto y los apoyos disponibles pueden desempeñar un papel importante para facilitar la participación laboral.

En este contexto, los Centros Especiales de Empleo forman parte del modelo de inclusión laboral de las personas con discapacidad.

Si quieres conocer su funcionamiento, puedes ampliar información en nuestra guía sobre qué es un Centro Especial de Empleo.

Las condiciones laborales aplicables a estos centros y a sus trabajadores constituyen otra cuestión diferente. Puedes profundizar en ella en nuestro artículo sobre el convenio de los Centros Especiales de Empleo.

Discapacidad y Ley General de Discapacidad en las empresas

La discapacidad también tiene implicaciones específicas dentro del ámbito empresarial.

La Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social establece diferentes medidas destinadas a favorecer la inclusión laboral.

Entre ellas se encuentra la cuota de reserva aplicable a determinadas empresas.

Si gestionas una empresa y quieres saber cuándo se aplica esta obligación, puedes consultar nuestra guía sobre qué empresas están obligadas a cumplir la LGD.

Es importante separar esta cuestión de la clasificación de las discapacidades: una cosa es conocer los diferentes tipos de discapacidad y otra determinar qué obligaciones establece la normativa para las empresas.

Otras formas de clasificar la discapacidad

Además de distinguir entre discapacidad física, sensorial, intelectual o psicosocial, existen otros criterios que ayudan a comprender las diferentes situaciones.

Según su origen

La discapacidad puede estar presente desde el nacimiento o aparecer posteriormente como consecuencia de una enfermedad, lesión u otras circunstancias.

Por ello, puede hablarse, entre otras clasificaciones, de discapacidad congénita o adquirida.

Según su evolución

Las circunstancias y necesidades de una persona pueden mantenerse estables o experimentar cambios con el tiempo.

Esto hace que la evolución de cada situación deba analizarse individualmente y que no sea conveniente realizar generalizaciones únicamente a partir de una categoría diagnóstica.

Según el grado reconocido

Administrativamente, el grado de discapacidad se expresa mediante un porcentaje.

Este porcentaje no debe confundirse con el tipo de discapacidad y se obtiene a partir del procedimiento oficial de valoración.

Para no duplicar aquí toda la información, puedes consultar nuestra guía específica sobre tipos y grados de discapacidad.

¿Por qué es importante conocer los diferentes tipos de discapacidad?

Conocer las distintas formas en las que puede manifestarse la discapacidad ayuda a comprender que las necesidades de apoyo y las barreras no son iguales para todas las personas.

Esta diferenciación puede resultar útil para:

  • Evitar generalizaciones sobre las personas con discapacidad.
  • Identificar diferentes barreras de accesibilidad.
  • Diseñar entornos físicos y digitales más accesibles.
  • Facilitar adaptaciones en el ámbito laboral.
  • Comprender mejor las necesidades de apoyo.
  • Favorecer la participación y la inclusión social y laboral.

La clasificación sirve para comprender mejor diferentes situaciones, pero no define por sí sola las capacidades, necesidades o circunstancias de una persona.